
1: Cabeza
El techo del estudio hace cuesta abajo, 1,70 en su altura más baja. Ejerce de imán contínuamente con mi hipotálamo.
2: Cara
El disco para hacer regatas, también conocido como máquina infernal, escupe virutas como puños. Las gafas de sol como gafas de seguridad estan bien, pero no protegen el pómulo. El corte, apenas perceptible, es sexy pero.
3: Encima del culo
Ayer, por primera vez en mi vida, me dio lo que los no-oficinistas conoceis como pinchazo. Malditas racholicas. Lo mío es el despacho.
4: Dedo índice
No es agradable que te caiga una máquina de escribir antigua desde una altura de un metro y te achafe el dedo. Diagnóstico: quince días como el dedo entablillado.
5: Parmas de las manos
Callos. Dios mío. Si Rai me viera me retiraría la palabra.
6: Rodilla
El otro día oí un crec raro.
7: Gemelos
Agujetas. Normal. Yo sólo hago ejercicio las contadísimas veces que me pongo arriba y las aún más contadísimas que voy al gimnasio.
8: Tobillo
Me dí con el pico de una tochana de siete.
Seguiré reportando.
Si no vuelvo, cuidad de Moi.
sábado, agosto 23, 2008
Hacer obras duele
lunes, agosto 04, 2008
El mal acecha, parte I
Lin llamó a la puerta de Palacete.
- ¿Moi? ¿No era Towers el mayordomo?
- Y lo es, pero está ocupado montando un ajedrez en vivo, ya sabes, otra tower. Yo le sustituyo. ¿Qué se le ofrece?
- Anúnciame, Moi, hoy es un día importante.
- Voy. Sígame.
Y se adentraron por pasillos, escalinatas y vericuetos hasta llegar a la Sala Refrescante del Viento Norte, en lo más alto de la torre del sur. Allí se solazaban Rai, Sub y Corser, bebiendo como bellacos y mintiendo como cosacos. O al revés.
- Señores - anunció Moi, - el señor Víctor desea verles.
- ¿Cómo que Víctor? - rugió Lin - ¡te he dicho Big Thor!
Y blandió amenazante su martillo, ante lo que Moi salió por piernas hacia la sala de al lado, desde donde podía escuchar con comodidad todo lo que hablaran. Cosas de la acústica.
Corser dejó de lanzar dardos a la diana donde había pegado la foto de Rai y le dijo a Lin:
- Bonito martillo. Esencial, diría yo.
- ¿Me lo dejas? -preguntó Sub - es que se le ha desencajado la cabeza a mi click de famobil y...
- ¡Silencio! - clamó Lin, muy en su papel, dando un martillazo sobre la mesa.
- Sobre la mesa lo que hay que dar son puñetazos, es una tradición - hablo Rai calmadamente. - Además, casi despeinas a Lula, que está metida ahí debajo. Haciéndome la pedicura. ¿Qué querías?
- Pues...como nuevo coad de Palacete, tengo el derecho y el deber de intentar solventar los problemas que se presenten. Y tenemos uno. Y grave.
- ¿Y?
- Pues que tenemos que buscar una solución entre todos y tal.
- ¿Quiénes son todos? ¿Todos los palaceteños?
- Bueno, sí, si es necesario, sí, pero creo que primero los coads deberíamos trazar las directrices, la estrategia... porque si no esto es un caos, vive Loki.
- Pues el Gnomo está en la siega del jalapeño, que ahora está en sazón, y Kek le está poniendo un pisito a un torero o algo así.
- Una mercería, al torero le está poniendo una mercería - apuntó Sub.
- Pero a ver, -dijo Rai - ¿de qué grave problema hablas?
- Hablo de un asunto que hace tiempo que colea y que se está enquistando: ¡hablo de Rummy!
- ¡Ah, bueno, eso! - dijo Corser - No pasa nada, es inofensivo.
- Manso como un corderito, cierto, -dijo Rai - por eso se enamoró de Blanqueta, eran almas gemelas: se asustaban del paso del tren, se asustaban si un pájaro levantaba el vuelo de pronto, se asustaban por la mañana al ver salir el sol... Eran felices asustándose juntos.
- Aquello terminó - dijo Lin.- Y terminó tan mal que Rumy quedó transformado. ¡Ahora es una bestia, una fiera, un greystoke desencadenado! ¡Desea apoderarse de Palacete, y no escatimará medios para conseguirlo!
Continuará, seguro
jueves, julio 31, 2008
martes, julio 29, 2008
Palacete, a new dawn
La desolación se había adueñado de Palacete. El viento barría las explanadas y enormes bolas de matorrales resecos rodaban sobre la tierra baldía. Algún buitre (no, Gnomo, no va por ti) sobrevolaba los aledaños, compitiendo con las hienas por las escasas carroñas. Triste, muy triste.
De súbito, en este escenario post-apocalíptico, el rugido de un motor surgió en el horizonte. Según el vehículo se iba acercando a las ruinas de Palacete, empezó a oírse también una música pachanguera: era el Subcomandante, disfrazado de Mad Max. O casi, porque lo de la camisa abierta y las cadenarras de oro colgando de su pecho no tiene perdón de Fórceps. Al llegar junto a las ruinas, en un momento inusual de lucidez, apagó la radio (¡malditos andilucas!) y habló en voz alta:
- Estos, Rai, ¡ay, dolor! que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Palacete famosa.
Y lloró.
- No me seas nenaza, Sub - dijo Rai, que tras unos rastrojos había estado perdiendo peso, o sea, cagando - Esto es una crisis, pero nada que Palacete no pueda superar.
- En efecto, - dijo Corser, todavía con el rollo de papel "El elefante" en la mano - hemos superado situaciones peores.
- ¿Tú también tienes el vientre flojo o eres el mamporrero de los zurullos de Rai? - preguntó Sub.
- Lo segundo, - dijo Corser - pero eso no viene al caso.
- La cuestión es que las nieves del tiempo platean ya nuestras sienes y nos faltan fuerzas para enderezar entuertos y desfacer agravios. Necesitamos sangre fresca. - dijo Rai.
- Querrás decir que necesitamos ayuda ¿no? Alguien inteligente, eficaz, con buen culo, brillante, con un carácter excelente y unas dotes de mando incontestables. - dijo Sub.
- Supongo que todos estamos pensando en la misma persona - dijo Corser - pero ya sabéis que Moi está enterrado bajo una pila de libros, estudiando como un goliardo. De momento no podemos contar con él.
- ¿Y qué tal alguien discreto y pequeñito? No nos quitaría protagonismo - dijo Sub.
- ¿Te refieres al Gnomo? ¿Por qué no? Además, le gusta que le peguen. - dijo Corser.
- Perfecto, el Gnomo, entonces. ¿Ya vas tomando nota, Alex? - dijo Rai.
- Sí, lo estoy grabando todo en mi iphone. También estoy haciendo bocetos a mano alzada y de paso rediseño la portada... -dijo Alex, saliendo de debajo de la piedra donde se había estado guareciendo del desértico calor.
- Calla, pesado -le interrumpió Rai - ¿Los goliardos no eran unos crápulas dipsómanos con síndrome de Korsakov? ¿Moi estudiando como un goliardo?
- Exacto, - dijo Corser - sé lo que digo.
- Bueno, - suspiró Rai - a lo nuestro: según los Estatutos de Palacete, la Cúpula directiva tiene que ser una tríada, o bien múltiplos de tres. Alex, calcula.
- Pues tres, o seis, o nueve, o...
- Suficiente, basta - volvió a interrumpir Rai - eso quiere decir que tenemos que encontrar a otros dos palaceteños lo suficientemente tont...err...especiales como para ser dignos del puesto. Sub, ¿quieres dejar de jugar con la granja de los Pin y Pon y atender?
- Yo había pensado en Lin. - dijo Sub, mirando de reojo a su Pon - Me parece una persona cabal y honrada, come la sopa sin sorberla y no deja pelos en el lavabo cuando se afeita. De hecho, todavía no se afeita. Además, tiene un martillo.
- Sí, lo del martillo es esencial - corroboró Corser.
- Esencial, sí, eso, esencial, - dijo Rai, sintiéndose resbalar por las pendientes de la locura - lo del martillo, esencial, sí.
- Tomo nota: Lin con su martillo esencial, ajá! -dijo Alex.
- Pues vale, el Gnomo y Lin. Falta uno. - dijo Rai, resignado.
- ¿Puedo hacer una propuesta? - dijo el doctor BE.
- ¿Y tú de dónde sales?
- He salido a dar una vuelta en bicicleta. Pensaba llegar a Tombuctú y luego media vuelta. - dijo BE.
- Da igual, propón. - ordenó Rai, creyéndose alguien.
- Pues hay una persona en Palacete que reúne todos los requisitos: es inteligente, eficaz, tiene un culo casi tan bonito como el mío, es brillante, con muy buen carácter y una salud de hierro. Por desgracia, lo nuestro es imposible.- suspiró BE.
- ¿Es tío o tía? - preguntó Corser.
- ¿No estarás hablando de mi cerdita? - preguntó Sub, asombrado.
- Evidentemente está hablando de Kek. - afirmó Rai. - Bien pensado. Al fin y al cabo, ya es nuestra Ministra de Inteligencia y Subsecretaria de Asuntos Felinos. Y esto pondrá al comando Tupper en bloque de nuestra parte. ¡Qué maquiavélico soy, adoro la estrategia!
- Alex, ¿tenemos ya a suficiente gente? ¡Cuenta! -dijo Corser.
- Pues el Gnomo, uno; Lin, dos y Kek...espera, que se me ha atascado la función calculadora...¡Kek, tres! - exclamó triunfante Alex.
- Todo bien, entonces. - dijo Rai - Procedamos. ¡Morgana,aparece!
- ¿Necesitas algo, Rai?- dijo Morgana. Sí, Morgana todavía es bruja. Sencillamente, aparece.
- ¿Era necesario que vinieran también Lula y Pe? ¿Y porqué no Patty y Duquesa también?- preguntó Rai.
- Bueno, -dijo Morgana - nos estábamos probando sandalias. Se han venido conmigo. Pero ****FLASH**** aquí están también Pa y Duq. Ya sabes, puedo convocar a quien quiera.
- De eso se trata, de convocar gente. Aunque no esperaba que tanta. Da igual, mejor con testigos. Necesitamos que convoques a Lin, al Gnomo y a Kek para tomarles juramento como nuevos coads de Palacete.
- Vale - dijo Morgana unos minutos después, cuando ya se le hubo pasado el ataque de risa - helos ahí. ****FLASH****
- Gracias, Mo. - dijo Rai - Bienvenidos.
- ¡Protesto! - protestó el Gnomo - ¡Que sea la última vez que se me convoca mientras me estoy bañando!
- ¡Eh! - lloriqueó Sub - ¡Yo también quiero un patito de goma como ese!
- ¡Crom y Mitra! - exclamó Lin.
- No señor, Crom y Mitra es lo que dice Conan - corrigió Alex - Tú tienes que decir "por Odín" o bien "por el poder de mi martillo".
- Un martillo esencial, que no se nos olvide - apuntó Corser.
- ¿Juramento de coads? Yo esto no me lo pierdo - dijo JoanCG, que pasaba por ahí.
- Vale, me rindo. Morgana, convócame al resto de palaceteños, esto no hay quien lo pare. - dijo Rai.
- Hecho. ****FLASH****
- ¿Ya habéis votado en la motorporra? - preguntó Pe, aprovechando la ocasión.
- Al grano. Estamos aquí reunidos para tomar sacrosanto juramento a los tres nuevos coads de Palacete: David el Gnomo, apodado El Grande, ¿prestas juramento?
- Qué joputa que es Rai, - murmuró para sí Corser - cómo le admiro.
- ¡Sí, juro! - juró orgulloso el Gnomo, obviando la coña.
- Lin-Lin el Becario, ¿prestas juramento?
- Sí, presto - juró Lin después de pensárselo un poco. El orgullo le exigía protestar, pero las enormes prebendas del puesto se impusieron.
- Kek...
- Espera, Rai - interrumpió Kek, viéndole venir - antes te quiero presentar a dos amigos: se llaman Rage y Fury - dijo mostrándole los puños.
- Encantado - dijo Rai, aflojándose la corbata - pues... Keksi Fried-Egg, ¿prestas juramento?
- ¿Me lo devolverás luego si te lo presto?
- ¡Santo Fórceps, que acabe esto de una vez! Kek, ¿juras o qué? - se desesperó Rai.
- O qué. - dijo Kek, riéndose - No me lo pongáis taaaaaaaan fácil, por favor.
- ¡Que si quieres ser coad! - chilló Corser.
- ¿Coad? Mola. - dijo Kek, al fin.
- ¡Pues que empiece la fiesta! ¡Bacanal, alegría, alcohol!
Y mientras los palaceteños festejaban el acontecimiento, Sub se acercó a Kek y, tomándole ambas manos entre las suyas, a punto de llorar, la miró fijamente a los ojos y le dijo:
- Kek, cerdita mía, júrame, prométeme por lo que más quieras (que soy yo) que nunca, nunca jamás, postearás un culo masculino.
- ¿Qué dices, cerdito mío, que no quieres que postée un culo como éste:
EPILOGO
Ajeno a la fiesta, ajeno al jolgorio, tras una columna quebrada acechaba Rummy.
- Mi momento todavía no ha llegado, pero no tardará. No, no tardará. MWAHAHAHAHA!!!
miércoles, julio 23, 2008
La extraña soledad del Poder
Y, ojo, para nada es algo agradable: tener a Rai comiendo delante de uno puede resultar traumático. Desde comer los espaguetis con las manos y emitiendo ruidos supraguturales hasta acusarte infundadamente de llevar piercings en los rincones más recónditos de tu anatomía.
A modo de acta de la mayoría de esas reuniones, podríamos decir que tres factores inciden directamente en el ligero descenso de la dedicación de esta junta a Palacete: la itifalofobia de Rai, la mudanza de Corser a un pueblo fantasma, mi salto al estrellato, los exámenes de Moi y los nuevos proyectos profesionales de nuestro cuarto hombre.
Todo ello nos llevó a pediros, qué digo pediros, a imploraros ayuda en el post de ayer.
Cuando por la noche Moi me envió el listado de nuevos colaboradores, se me heló la sangre.
Debo retirarme a pensar. No sé hasta cuando. Compañeros de junta, daros por avisados. Os amo. Resto de palaceteños, siempre os llevaré en el corazón.
No sé cuando nos volveremos a ver. Tal vez antes me veais a mí por la tele cantando a dúo Fever con MI Virginia gracias al nexo Sony-Vale Music.
martes, julio 22, 2008
as long as I'm livin'
I'll be waitin'
as long as I'm breathin'
I'll be there
whenever you call me
I'll be waitin'
whenever you need me
I'll be there
Os necesitamos.
No podemos más.
Quien quiera las llaves para coadministrar Palacete, que las pida en el haloscan.
Salvemos el pecio.
Ahora que aún estamos a tiempo.


