jueves, febrero 05, 2009

Enciclopedia Espasa 35 tomos


Una oscura mañana de invierno llamaron a la puerta de Palacete. Towers, que en el zaguán se limpiaba las uñas con la faca, abrió solícito:

- ¿...?

- Hola, soy vuestro dios.

- No, gracias, de eso ya tenemos.

E hizo ademán de cerrar el portalón. El que se había anunciado como dios inició la retirada; con bastante cara de tonto, eso sí.

- ¡Espere! - dijo Towers de pronto.
- ¿Sí? - contestó el otro ilusionado.
- Ya que sale, ¿podría tirar la basura?
- Pero, pero, pero... ¡yo había venido a que me adoraran!
- Está bien, veré qué se puede hacer. ¿A quién debo anunciar?
- Mi nombre es Zero Kelvin.

Towers encabezó la marcha hacia la sala porno, en la que estaban reunidos los palaceteños, dándole una patada según pasaba a Moi, que en un rincón roía un hueso.

- Señores, el señor Zero Kelvin Klein.
- ¡Bienvenido! - saludó Rai cordialmente.
- ¿Es usted pariente de la temperatura de Curie? - preguntó Kek.
- ¿Le gusta el porno? - preguntó el Gnomo.
- ¿Quieres jugar con mis Pin y Pon? - preguntó el Subcomandante.
- ¿Tomarás una cerveza? - preguntó Lula.
- ¿Has entrado alguna vez al IRC Hispano? - preguntó Lin.
- A ver, todos, - dijo Morgana - haced el favor de dejar de preguntar y poneos a interrogar, inquirir, indagar, sondear, investigar o bien a interesaros por. ¡Pesaos, hombreyá!
- Vale, - dijo BE, y a continuación inquirió - ¿es usted pariente de la botella de Klein?

Zero Kelvin sacudió la cabeza en un vano intento de hacerse una composición de lugar.

- Bien, miren, - empezó - yo es que soy dios y vengo a que me adoren.
- Linmer, - dijo Rai - enséñale aquí al gañán tu esencial martillo, que se entere de lo que es un dios. Y luego, si eso, llamas a Fórceps y ya rematamos el tema.
- Bueno, Rai - dijo Corser, conciliador - tampoco hace falta ser tan duro.
- Sí, sí que hace falta, - saltó el Gnomo - ¡cuanto más dura, mejor!
- Ya está el Gnomo con su monotema, - dijo Pe - pero yo estoy con Corser, igual el Zero tiene gracia y todo.
- Pues siéntese, tómese algo y muéstrenos qué sabe hacer.

Y entonces, Zero Kelvin dijo...